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Crianza Sana

Soy Nelly…

15 enero, 2016

NellyMi nombre es Nelly, tengo 32 años, madre, profesionista, aunque actualmente dedicada a criar a Leo, mi hijo, decisión que cada vez me llena más de satisfacción y también de retos. Al saber que estaba embarazada, me dediqué más a investigar y planear sobre mi parto ideal, y nunca vi más allá de amamantar a mi hijo más tiempo de lo que comúnmente te plantean en todos lados, que son los primeros 6 meses.

Yo era del gran porcentaje de personas que piensa que amamantar a un niño de más de 1 año es cuestión de “chiflazón” por nombrarlo de un modo, o que ya no es necesario. La primera mitad de mi embarazo la viví con temor, puesto que el ginecólogo me había encontrado algunos miomas que lo ponían en riesgo, así que ese asunto llenaba más mi mente que el prepararme para lo más importante: la llegada de mi bebé.

Él nació por cesárea a la semana 41 de gestación, dado que nunca presenté signos de labor de parto y las condiciones ya no eran las ideales para un parto vaginal. Yo no estaba enterada en qué consiste una cesárea humanizada, pero sí sabía de la importancia de ponerme al pecho al bebé lo más pronto posible y no darle fórmula para no estropear la iniciación de la lactancia, así que pedí que ya no se lo llevaran una vez que lo tuve conmigo, a pesar del intenso dolor de la operación y de la insistencia de las enfermeras, para “dejarme descansar”.

El último día de hospitalización, presenté grietas con sangrado por lo que la pediatra me recomendó suspender unos días la lactancia hasta que sanaran. Me sentía tan mal de no haber podido tener a mi bebé por parto vaginal y ahora de tener que suspender la lactancia, que en cuanto empezó a llorar mi hijo por hambre, empecé a llorar yo también.

Padecí depresión puerperal. En esos días llevamos a Leo a su primera consulta con el pediatra, quien me dijo que mi estado anímico influía mucho en la lactancia y me pronosticó que podría amamantar máximo 4 meses por mi estado. Claramente sus palabras no fueron nada alentadoras.

Al buscar información que me ayudara a superar la situación, tuve la fortuna de encontrar grupos de apoyo, gracias a los cuales hemos podido mantener 19 hermosos meses de lactancia, con todo y sus momentos difíciles, además de comentarios en contra de personas cercanas, pero que con el manejo e información adecuados, hemos podido superar rápidamente.

El ver a mi bebé que se desarrolla favorablemente y feliz, me basta para saber que le estoy dando lo mejor de mí. Es por eso que es mi deseo prepararme para ayudar a más mujeres a combatir la desinformación, a acabar con los mitos que repercuten en la salud de nuestros niños y en muchos niveles: económicos, ecológicos, sociales, etc. Porque lo que es común se vuelve normal, aunque no sea lo natural y lo mejor.

Volvamos a lo natural, volvamos a respetar nuestro instinto.

¡Que viva la lactancia!

¿Quieres cumplir el deseo de Nelly? Seguro puedes aportar, da clic aquí.

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