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Crianza Sana

Soy Mariana…

22 enero, 2016

Soy Mariana, madre de Ariana y Mariel, título que en lo particular, creo que refleja lo mejor de mí, lo demás quizá abarque solo una parte de mi existir, pero ser madre lo abarca todo.

Amamantar a mis hijas ha establecido un lazo inigualable entre nosotras, entre ellas, al ser amamantadas en tándem a pesar de sus dos años de diferencia.

Ésta aventura comenzó cuando estaba embarazada de Ariana, conforme leía sobre lactancia, más me enamoraba del tema y a su vez, más me alarmaba por la situación que atraviesa el país en relación al mismo.

Comprender que mi cuerpo estaba preparado para producir el alimento que mi hija necesitaría hizo que tuviera la firme convicción de no contemplar los sucedáneos en nuestras vidas. Asistí en dos ocasiones a grupos de apoyo durante la gestación, escuchar a otras madres, ver a otras madres, me empoderó.

En el tercer día de la semana treinta y ocho de embarazo, se vinieron abajo mis esperanzas de un parto vaginal, pues me hicieron una cesárea de “emergencia”, que hoy en día sé perfectamente que no fue más que el resultado de la ignorancia y las malas prácticas; con ello también desapareció la posibilidad de un apego inmediato al ser sector público y mucho menos un alojamiento conjunto, al menos durante las primeras ocho horas.

Tuve a mi hija en brazos casi 9 horas después del alumbramiento, lo primero que hice fue prenderla al pecho o más bien intentar prenderla, pues la teoría no cuadraba con la práctica. De ahí y hasta el día veintidós sufrí un verdadero calvario: grietas por mal agarre, dudas sobre la posibilidad de empatar el tamaño de mi busto y el de su boca, presión social, estrés y todo lo que se puedan imaginar.

Pasé esos abrumados días extrayendo la leche y haciendo el intento de pegármela para no reducir la producción, recibiendo indicaciones vía telefónica sobre qué hacer, cuando lo que más necesitaba era alguien que estuviera a mi lado diciéndome “mira, sí es posible”. Un buen día y después de muchos intentos, por fin encontramos el agarre adecuado y la postura correcta, a partir de ese momento, fuimos felices, muy felices. Salíamos cuando queríamos sin necesidad de preparar alimento para ella, estábamos juntas la mayor parte de tiempo, verla crecer sana y fuerte me llenaba de satisfacción, su padre, abuelos y tíos también eran parte de la lactancia, al respetar, al facilitar.

Cuando me embaracé de Mariel, rompimos mitos sobre la lactancia durante el embarazo, las tomas se disminuyeron, la composición de la leche iba cambiando, mi cuerpo se preparaba para alimentar a un recién nacido. Con la llegada de Mariel la demanda de Ariana aumentó, sus tomas se emparejaron con las de su hermana y hasta de peso subió.

Mariana

Hoy sé que la idea del destete está fuera de nuestro vocabulario de momento, esperamos disfrutar muchas tomas más, muchas noches complicadas pero satisfactorias, muchas anécdotas graciosas, como cuando casi dormida, Ariana confunde la manita de su hermana con el pecho de mamá.

También espero poder llegar a más mujeres, empoderar a todas aquellas que sea necesario para que disfruten, como nosotras, de una bella lactancia.

Y tú ¿Qué dificultades tuviste en tu lactancia? ¿Quieres compartir tu historia? Envíala a info@crianzasana.com

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