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Crianza Sana

Soy Ana…

19 enero, 2016

Soy Ana María Acosta Ruiz.

Busco etiquetas para lo que soy, pero no logro englobar en una frase o palabra lo que hago, soy arquitecta de profesión, cellista de corazón, apasionada de las artes en todas sus manifestaciones, promotora cultural por añadidura.  Al saberme embarazada comencé a informarme, a leer y tomar un curso de preparación al parto.  En la sesión de lactancia las palabras de Claudia Polina me resonaron, mi cuerpo está diseñado para alimentar a mi bebé. Así lo pensé y así lo sostuve, a pesar de escuchar voces a mi alrededor durante mi embarazo: ¿Y si no llenas?, ¿Ya tienes biberones?, ¿Ahorraron para comprar leche?, y todas esas frases comunes en el imaginario colectivo denostando la lactancia humana.

Preparándome para mi parto ideal, nunca contemplé otro escenario, y no permití que ese entorno poco amigable con la lactancia nos afectara.  Tuve un parto muy intervenido, terminó en una cesárea. Estuvimos  lejos muchas horas perdiéndonos la valiosísima primera hora conocida como “hora de oro”, y finalmente al tener a mi hija en los brazos me hice la promesa de que todas las horas serían de oro.

Han sido 36 meses llenos de retos, de las intromisiones de personas muy cercanas con comentarios poco alentadores, la mayoría de las veces hechos con la buena intención de ayudar, los que más duelen son los comentarios de profesionales de la salud: cure mi hombro lastimado al caer de la escalera, ¿Qué tiene que ver la lactancia?, o la insistencia de adelantar la alimentación complementaria porque mi hija era obesa y mi leche no le hacía bien ni sería suficiente; y los de la gente cercana: “La estás sobrealimentando y la harás obesa”, “Me da asco verte las <<chichis>>”, “Después de los 3 meses tu leche ya no sirve”.  Sobre todo la última, de que mi preciosa leche no sirve me dolió físicamente.

Fue ante esa vorágine de opiniones que busqué apoyo, orientación y asistí a las reuniones donde conocí a otras mujeres en la misma situación que yo. Quería hacer más, así que comencé a organizar la sede de la Gran Lactada en Monterrey, después con el apoyo de Myrna Tovar y Anahí Salas se convirtió en una serie de actividades durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna, donde además de las tetadas públicas hacemos charlas en sitios públicos y una intervención urbana con tejido crochet.

Soy una afortunada de poder amamantar por 36 meses, de los cuales los últimos 10 han sido en tándem (amamanto a mis dos hijas), sin tener dificultades comunes como grietas y mastitis, cuento con el apoyo fundamental y completo de mi compañero para esta tarea, pero la sociedad en general no es amigable primero con la lactancia, después con la lactancia más allá de los 6 meses y el colmo ¡con las dos al mismo tiempo! 

Soy Ana

Me gustaría contribuir a cambiar cifras, a que sean más de 1 niño de cada 7 amamantados, que más mujeres tomen decisiones informadas motu propio y no por presión del personal sanitario o de la familia.  Busco un entorno más amigable hacia la maternidad libre, pues para construir la paz es necesario amamantar más.”

¿Cuál fue tu experiencia con la Lactancia Materna? ¿También te decían o dicen frases similares? Puedes compartir tu historia aquí:

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