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Crianza Sana

No llores, no te enojes

5 febrero, 2016

¿Cuántas veces le has dicho a tu hijo: “no llores”?

¿Cuántas veces le has ordenado un “no te enojes”?

¿Alguna vez le has dicho: “no pasa nada” o “ya pasó, no es para tanto”?

¿Por qué lo haces?

La mayoría de las veces el llanto de nuestros hijos nos estresa, desespera y pone de mal humor, especialmente si estamos en un lugar público, donde nos sentimos observados (incluso juzgados), ¿A poco no?  Pues a mí me ha pasado.

Sí claro, de hecho he llegado a sentir mi cara y orejas calientes, pienso que si me viera en un espejo en ese momento, me vería roja y bueno esto sucede porque fuimos criados de una forma tan censuradora, donde se nos dijo que llorar no era bueno, frases como:

“Te caíste, levántate”

“¿Te pegaste?, ¡Sóbate!”

“Si te pegan, no te enojes”

Nos permitieron crear nuestro sistema de creencias, un sistema en el que inconscientemente aprendimos que no importan nuestros sentimientos, porque:

“Ya no tienes edad para llorar”,

“Ya eres mayorcito para ver por dónde pisas”,

“¿Qué hiciste para que te pegaran?”

Y luego reproducimos este patrón con los hijos, inconscientemente claro está, pero ahora te quiero decir que eres responsable de la información que te voy a compartir, tú decidirás qué hacer con ella. Antes quiero pedirte, que por favor pienses, imagines y vivas la respuesta de las preguntas que te haré a continuación:

¿Qué sentirías si la persona que amas te ha dicho mentirosa, mientras le explicas una situación? ¿Harías como que nada pasa? ¿Ocultarías tu molestia?

Si te sigue diciendo mentirosa ¿Lo aceptas y crees que es así, o pones un alto?

Cuando has perdido la billetera con tu quincena en ella, además de encontrarla ¿Qué es lo que más deseas? ¿Acaso un: “¿Pues qué piensas?”, ¿Serás distraída?, “Como si hicieras el dinero”

No sé tú, pero yo en la primer situación desearía ser escuchada y que mis sentimientos fueran validados, aunque la frase: no seas mentirosa, se use como sinónimo de: ¿En serio?, pues quien me conoce  no debe desconfiar si digo algo que me ha pasado, puedo saber que el ser que amo me va a creer y no me tildará de mentirosa. Si quien amo piensa que soy mentirosa ¿Qué pensarán los que no amo?, si me conoce ¿Por qué dudaría de mi palabra?

Pues lo mismo pasa con los niños cuando se caen, o cuando otro niño les pega: ¿Qué decimos? “Ya, ya que nada ha pasado”, el mensaje oculto es: eres un mentiroso, ¿Nada ha pasado?, pues se ha caído, le han pegado o se ha asustado y nosotros invalidando los sentimientos que la situación le ha generado, ahora bien en el caso de la billetera perdida, el dolor de haberla perdido nadie me lo quita, la desesperación por recuperarla es tremenda y lo único que desearía sería un abrazo cálido, no un reproche con un “Pon más atención”

Foto de: elperrodepapel
Foto de: elperrodepapel

Te invito para que a partir de ahora pienses en los sentimientos de tu hijo y si llora no se lo prohíbas con el argumento de que ya es mayor, ni le digas que es un torpe cuando se cae, mejor dile ten cuidado, protege tu cuerpo. Hoy quiero proponerte un reto: cambia el imperativo “No llores” por la interrogante “¿Cómo te sientes?”

¿Estás de acuerdo? ¿Por qué aceptarías el reto?

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